Marginada

Marginada

Autor: Mayra García Sánchez

País: México

Tras recibir una educación como varón en una familia conservadora y religiosa de México, Karla decide dar el paso y comenzar un proceso hormonal feminizante el cual la llevaría a perder familia y amigos por prejuicios sociales y religiosos.

Después de sufrir acoso sexual y discriminación laboral, cae en depresión e intenta acabar con su vida. Su historia es reflejo del día a día que viven las personas transgénero, transexuales y travestis de nuestro país.

 A pesar de que el Marco jurídico contempla el respeto a sus derechos, en la realidad siguen siendo marginadas socialmente.

«No me gusta la palabra tolerancia, Yo no busco tolerancia, busco comprensión. Tolerar lo asociamos a algo malo, no estoy de acuerdo, pero te tolero. Creo que el concepto adecuado es comprensión. Quiero ser una persona más dentro de la sociedad, no busco ser una persona especial ni con derechos de más, busco ser yo misma, sin sentirme aislada, ni discriminada»

Karla es mexicana, nació en Toluca, Estado de México. Desde los cuatro años se dio cuenta que ‘hubiese preferido ser mujer’ «Me gustaba la forma en que las niñas vestían, cómo se comportaban, cómo expresaban sus sentimientos; yo quería ser así»

relata mientras no puede esconder la ilusión y el brillo de sus ojos se intensifica.

Tras recibir una educación conservadora y religiosa y reprimir 21 años sus sentimientos, en el 2015 decide dar el paso y comenzar un proceso hormonal feminizante. Su decisión no fue bien recibida por sus seres queridos que terminaron por apartarse y dejarla sola. La vida de Karla, lejos de mejorar fue a peor. Descubrió que ser mujer no era tan idílico como imaginaba, que el acoso sexual es una lacra que la persigue. Sufrió más de un intento de violación que le ocasionó depresión y ganas de terminar con su vida.

Víctima de discriminación en una sociedad que se negaba a darle oportunidades de trabajo y que la orillaba a la prostitución; un camino que se negó a tomar. Para escapar de ese contexto tan desolador en México se vio obligada, por seguridad, a abandonar el país y pedir ayuda en España como solicitante de protección internacional.

Aspecto Social en México.

El rechazo social hace que los índices de depresión y suicidio sean elevados en las mujeres trans. Las olas de transfobia se incrementan debido a campañas religiosas que no aceptan la diversidad de género.

Griselda Herrera, abogada mexicana, representó y documentó el caso de Karla en España. Entre sus conclusiones muestra que las mujeres transexuales son las más vulnerables entre las vulnerables . Es necesario educar a la sociedad desde la infancia para lograr un respeto real en diversidad de género.  «Se debería de educar desde la infancia a respetar a este colectivo, en México seguimos con el Adán, Eva y el pecado. Se ha abierto una brecha muy grande por las campañas religiosas, porque las hacen ver como algo monstruoso», comentó Herrera.

En el aspecto laboral la situación no cambia. La transfobia orilla a la mujer trans a ejercer actividades como la prostitución al tener pocas o nulas posibilidades de empleo en trabajos bien remunerados con prestaciones de ley.

«Fui a muchas entrevistas de trabajo y siempre me decían que no me podían contratar, porque no había protocolos para personas como yo; que no tenían sanitarios para personas trans; que no me podían contratar porque iba en contra de los valores de la empresa. Fue sumamente doloroso. En México no tenía opciones, tengo dos carreras, hablo dos idiomas, entonces, caer en la prostitución no me interesaba, yo quería dedicarme a lo mío», Señala Karla.

Extrapolar la norma a la ejecución

Para Griselda Herrera  el marco jurídico en México contempla que todas las personas gocen de los derechos humanos recogidos en la Constitución y en los tratados internacionales de los que el Estado mexicano es parte.  Aunque la realidad es muy distinta.   

«El problema es extrapolar la norma a la ejecución. Se tendría que capacitar en derechos humanos a los servidores públicos, comenzando desde abajo. No puede ser que detengan a una chica trans por ser sospechosa de ejercer la prostitución solo por su apariencia. No todas son prostitutas, hay chicas que son ingenieras, arquitectas o con dos licenciaturas como Karla. No les puedes agredir con palabras ofensivas y amenazar con golpes. Cuando ellas denuncian agresiones no les quieren recibir las denuncias. No es posible que en Estados como Veracruz, pidan apoyo al narcotráfico para sentirse seguras, eso es muy triste», comentó.  

Datos de la ONG Transrespect Versus Transphobia revelan que América Latina es la zona  donde se registra el mayor número de asesinatos a mujeres transgénero. Siendo Brasil seguido de México los países con mayor número de muertes en el mundo. Los datos del Trans Murder Monitoring 2020 muestran que 350 personas trans y género-diversas fueron asesinadas, un 6% más que en la actualización del 2019. Dicho incremento es consecuencia de la pandemia del covid-19, así como el aumento del racismo y la brutalidad policial. El 62% de las personas trans asesinadas cuya profesión se conocía eran trabajadoras sexuales. La edad media 31 años.

Casos como el de Karla marcan un precedente para ayudar a otras mujeres trans a tener una vida donde sus derechos sean respetados asegura Griselda Herrera. «Es importante que si están pasando por este tipo de situaciones busquen una ONG de género en sus países que les ayuden a documentar su situación a detalle. Llevar una bitácora de hechos. Y no tener miedo. Es mejor pedir auxilio a ser una estadística más de desaparecidas»

Hoy en día Karla cuenta con el reconocimiento de protección internacional por parte del Estado español. Tiene un trabajo en una multinacional y está agradecida de tener la oportunidad de tener una vida diferente.

«Ser mujer ha cumplido con todas mis expectativas. Cuando vives como hombre no te das cuenta de la realidad que viven las mujeres y me doy cuenta de la gran ignorancia de la sociedad al tratar a la mujer como algo inferior. Yo decidí ser mujer, tenemos que buscar un verdadero cambio, dejar de normalizar el acoso y la violencia. España me ha dado la oportunidad de vivir una vida y tratarme como una persona» finalizó.

Autor: Mayra García Sánchez

 

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