Los Corsarios Forenses

Los Corsarios Forenses

Autor: Mtro. Erick Salas Azuara

País: México

 

Maestro en Comportamiento Criminal y Delincuencial.

Hoy en día se vive un fenómeno por el estudio de la ciencias forenses derivado del bombardeo de series televisivas norteamericanas, documentales y películas relacionadas con el mundo de la investigación criminal, todo este gran interés  aunado a la fecha límite del 2016 por la entrada del nuevo sistema penal adversarial, a nivel nacional, ha traído consigo una gran oferta como cursos, talleres, diplomados, seminarios, certificaciones por instituciones especializadas en criminalística, criminología, ciencias forenses así en materia de técnicas de litigación para el nuevo sistema penal acusatorio. Todo lo anterior es correcto cuando la ley de la oferta y la  demanda va de la mano de una buena calidad educativa, pero desgraciadamente con la oportunidad de un buen negocio, el mercado forense se ve plagado de instituciones corsarias las cuales ofrecen cursos a granel en lo más inverosímil y absurdo en materias forenses, con docentes y currículas muy ajenas a la realidad laboral de los juzgados, procuradurías de justicia, instituciones de formación profesional, despachos jurídicos y periciales, etc.

Las nuevas generaciones de estudiantes, las cuales son susceptibles de tomar estos falsos estereotipos  como verdaderos, son los más vulnerables, debido a la proliferación de docentes e instructores que explotan el morbo más que el conocimiento, arrastrándolos en un engaño vocacional que pueden costarle un tiempo valioso y recursos económicos por equivocarse de carrera.

Para muestra un botón, les cuento la siguiente anécdota: Hace aproximadamente más de un año mi primo Jorge que vive por la península de Yucatán me llama vía telefónica ya casi rozando la media noche, en ese instante  su servidor estaba enfrascado en el trabajo propio de una agencia del ministerio público investigadora. Mi primo con voz quejumbrosa me refiere que a su hija se le ha metido el capricho de estudiar criminología, con lo cual mi primo no estaba muy de acuerdo, ya que el gusto de su hija era por su afición a la serie televisiva norteamericana “CSI” y por qué había asistido a una conferencia sobre “Perfiles criminales para atrapar asesinos seriales”, ponencia la cual refiere Jorge le  dio una idea muy distorsionada sobre el trabajo de un perito, ya que le pintaron una investigación casi al estilo de la película “el silencio de los inocentes”.  Me pide encarecidamente que hable con ella y le diga que las fantasías que le describieron en dicha conferencia no eran reales y más tomando en cuenta que uno de los recursos del facilitador era “la ouija como herramienta pericial”. Reflexiono un poco viendo una gran torre de expedientes  y la carga de trabajo, me río amargamente contestando  muy francamente a mi querido familiar:

-Jorge, cuando a un adolescente se le mete una profesión en la cabeza es muy difícil que se la quites de manera tan sencilla, peor aún, entre más le insistas más se aferrará a su idea cual garrapata. Qué te puedo decir, lo que veo de la profesión de los compañeros peritos dentro de las procuradurías de justicia, es muy diferente; es un trabajo duro, riesgoso, sin horario fijo, sin fines de semana, a veces sin vacaciones, con muchas y reitero muchas carencias materiales, con un salario apenas para vivir decorosamente y te lo juro por lo más sagrado que nunca veras los artefactos de ciencia ficción de la serie televisiva que engancha a tu hija. Así también, primo, será monumental la decepción que tendrá tu hija de la imagen televisiva de los peritos, policías investigadores y fiscales con cuerpos de modelos de pasarela que visten trajes elegantes, que nunca traen ojeras, mujeres perfectamente

maquilladas y pelo debidamente planchado, que manejan vehículos en perfectas condiciones que siempre traen gasolina e, increíblemente,  con llantas nuevas; todo eso, mi primo, solo existen en la mente de los productores de las telenovelas forenses.

Pienso seriamente lo que debo decirle; -Lo mejor que te puedo aconsejar es una solución arriesgada, ya que o se desilusiona o se aferra más a su vocación de perito. Lleva a tu hija a la unidad de servicios periciales de alguna unidad integral de procuración de justicia y platica con el delegado de la unidad del deseo irresistible de tu retoño por conocer el secreto mundo de los peritos mexicanos. Seguramente, después de este tour, tú vástago quede más desencantada que cenicienta en carruaje de calabaza en punto de las doce de la noche.

Hoy, a más de un año de esa llamada nocturna, y gracias a que mi primo Jorge siguió al pie de la letra mi sincero consejo, su hija estudia diseño gráfico. Así de considerable es la desorientación de la criminalística y criminología en las nuevas generaciones de estudiantes, como también lo es para los litigantes de la vieja guardia que desconocen los principios del sistema penal acusatorio, por lo cual se ha documentado a nivel nacional que particulares e instituciones corsarias se han y están aprovechando este desconocimiento para atrapar incautos como moscas en telaraña, por lo cual, el presente narrador considera que es la SEP y de la SETEC deberían tomar cartas en el asunto. Como dicen en el caló de la policía, “el corretear la chuleta no es delito” y comparto dicho criterio, ya que todo particular o institución tiene derecho de ofertar sus servicios para comer y ya es decisión final del consumidor elegir lo que mejor le convenga de acuerdo a su economía o la calidad del plan de estudios. Pero lo que totalmente se pone en tela de juicio en las organizaciones de ciencias forenses, es la falta de seriedad en los planes de estudios y ponencias, esto es sumamente delicado ya que una policía preventiva, investigadora o perito que fuera mal instruido ocasionaría que en plena audiencia de juicio oral el mismo juez lo pueda despedir de la sala al puro estilo del “chacal de la trompeta” y la seriedad del sistema penal acusatorio quedaría entredicho por la sociedad. Cuando las policías preventivas e investigadoras han sido instruidas por personal que solo tiene conocimiento en lo teórico y con nada de experiencia en lo práctico el resultado ha sido muy negativo, se requiere que dichos instructores aterricen en la realidad laboral. Es difícil de comprender que se instruya en materia de recolección de indicios cuando el docente nunca ha estado presente en un escenario del crimen y ni siquiera ha visto un muerto más que en los noticieros, por lo tanto no conoce las variantes que puede adoptar dicho escenario del crimen porque ninguno es igual a otro y cada uno conlleva riesgos diferentes a los que se plasma en un libro. Por lo tanto cuando se da una deficiente capacitación a los elementos de las policías preventivas ocasiona pliegos de responsabilidades penales en contra de ellos, provocando que las fuerzas policiacas eviten la detención de los delincuentes por miedo a las sanciones, con audiencias de control de detención donde los presuntos inocentes salen como toreros por la puerta grande por no saber el policía sobre detenciones en flagrancia y sobre los protocolos de aprensión; en audiencias intermedias donde se desechan pruebas por falta de legalidad y autenticidad en la cadena de custodia. Si bien es cierto, el instructor es quien divulga el conocimiento a los elementos policiales y periciales, quien firma aceptando toda la responsabilidad de la puesta a disposición o dictamen pericial es cada agente o perito, por lo que su correcta preparación través de particulares e instituciones certificadas será la piedra angular del nuevo sistema penal acusatorio.

Por lo tanto se debe de evitar a toda costa por parte de las instancias gubernamentales que proliferen los circos forenses, que sigan prosperando como espectáculos grotescos de fotos de cuerpos desmembrados, ejecuciones en videos y escenarios de violencia que promueven más la morbosidad que el conocimiento. Siendo toda esta función circense publicitada en un gran poster color negro con la imagen del típico asesino serial manchado de sangre por todo el cartel y el imperdonable cordón amarillo justificando el estudio forense. Con temas que asombrarían al mismo Carlos Trejo o Jaime Maussan como “exorcismos forenses” cuando el demonio se apodera de un cuerpo se tipifica secuestro, “psicofonías forenses, declarando desde el más allá la víctima del delito”, “abducciones forenses” un levantón por seres de otros mundos, “telepatia forense” entrando en la mente del asesino via wifi, etc. etc. etc. Trayendo consigo que las autoridades en procuración de justicia tomen a broma verdaderas herramientas de la investigación criminal, tal es el caso de la perfilación criminal, el cual se muestran renuentes a adaptarlo en México dado que parece a las autoridades un tema de brujería, como la mítica Francisca Zetina alias “la paca” encontrando el cadáver de Manuel Muñoz Rocha.

En fin para tapar un hoyo hace falta hacer otro hoyo y la manera de combatir a los corsarios de las ciencias forenses es través de las certificaciones de organizaciones forenses reconocidas e instituciones gubernamentales, creando mecanismos y filtros que darán certeza que los actores de la trilogía investigadora se encuentren dentro de un estándar óptimo para la implementación del nuevo sistema penal acusatorio. El reto de toda comunidad de expertos forenses debe de estar libre estereotipos holliwoodenses y enfrentar de cara a la realidad de México los retos que están por venir en este nuevo horizonte de juicios orales.

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