Parte 1. Drogas que pueden hacerte perder la consciencia

Parte 1. Drogas que pueden hacerte perder la consciencia

Autora: Adriana Espíndola

País: COLOMBIA

Una joven entra con su amiga a un antro, están divertidas, no pasan de los 22 años. Piden una copa para “ponerse a tono” con el ambiente y ríen. 

Hay muchos chicas y chicas divirtiéndose, todo se ve seguro, hay buenos aromas, la noche es agradable y divertida. Ellas dos se saben lindas, hay varios chicos que las ven. No pasa mucho tiempo antes que uno tome la iniciativa y llega en forma franca con una amplia sonrisa y pregunta: ¿puedo acompañarlas? El chico es agradable, sí, ellas están celebrando haber recibido ya el aviso de su graduación. La música invita al baile. Otro chico, amigo del primero, se acerca y es bien recibido. Ellas apenas han probado sus copas, hay que hacerlas rendir, no fueron a tomar o a emborracharse, fueron a bailar, conocer chicos, divertirse. Ellas tienen un lenguaje secreto en el que se dicen: vamos al tocador. Les dicen a los chicos que no tardan y en verdad que si tardan 10 minutos casi, pero ellos están allí, entusiasmados de verlas. Se paran a bailar y la noche parece excelente. Después de unas piezas de baile, ya sudorosos los cuatro regresan a sentarse y chocan sus vasos, están alegres, esa alegría de la juventud que tanto se disfruta. Ellas toman un sorbo de sus copas. Después la noche cae de golpe, la noche total, el oscuro total, la inmemoria.

Son ya las 6 de la mañana, lo saben porque una luz mortecina entra a la habitación en donde están sin saber por qué están ahí, desnudas, desorientadas, maltratadas, adoloridas; comienzan a percibir sus golpes, sus rasguños, sus mordidas. Toman consciencia adolorida sin poder recordar ¡nada! ¿Qué pasó? Ninguna se lo puede responder a la otra. Un caso más de los miles en un país que ha caído en un estado de entropía social, de enorme violencia criminal. Al menos, respetaron sus vidas, pero fueron violadas, sometidas a un estado de inconsciencia que las hace no poder recordar siquiera el rostro de sus agresores.

 

Existen sustancias que pueden echar abajo tu nivel de consciencia antes que puedas siquiera reaccionar y ponerte a salvo, entre ellas tenemos a la escopolamina que es un alcaloide que se encuentra en diferentes plantas como el beleño (Hyoscyamus albus), la mandrágora (Mandragora autumnalis), la escopolia (Scopolia carniolica), la brugmansia (Brugmansia candida)  y otras de los mismos géneros de las solanáceas.

La escopolamina es una sustancia alucinógena y depresora del sistema nervioso central. Deprime, da sueño, cansancio y produce alucinaciones. Por ese componente alucinógeno, ha sido combinada con muchas otras sustancias de manera ilegal para usarla en secuestros, violaciones o robos. A la molécula de esta sustancia se le cambian algunas estructuras moleculares como el carbón y el oxígeno para agregarle, potencializar o disminuir algunos efectos; ya se ha podido sintetizar en el laboratorio, es decir que ya no es necesario extraerla de las plantas, sino que estas moléculas se producen bajo un proceso especializado y tienen el mismo efecto.

Esta sustancia actúa inhibiendo la segregación de neurotransmisores, que son los que regulan todas las funciones motoras. Entonces, por ejemplo: para que tú puedas comprender toda esta información que estás leyendo, tus neuronas están haciendo sinapsis o conexiones de integración para poder hacer un todo comprensible a tu entendimiento y memoria mediante los neurotrasmisores. Uno de los neurotransmisores más comunes que se sintetizan es la serotonina y cuando se consume la escopolamina esta inhibe su producción, pero además desplaza a los neurotransmisores y la bloquean. Cuando le hablas a una persona bajo sus efectos la persona no entiende, no recuerda y parece aletargada, adormecida. Una sobredosis de esta sustancia podría matar a una persona por un paro respiratorio. La intoxicación aguda (sobredosis) presenta: hipertermia, piel seca, ausencia de saliva y sudor, midriasis (dilatación anormal de la pupila e inmovilidad del iris), alteración cardíaca, visión borrosa, retención urinaria, fabulaciones, desorientación, alucinaciones, delirium y ligera euforia, coma e incluso la muerte.

La escopolamina es un alcaloide que se absorbe rápidamente en el tracto gastrointestinal; también puede ser suministrada a través de toda clase de bebidas y comidas. Así mismo es suministrable por vía respiratoria, a través de un cigarrillo. Al ingresar en el organismo de la víctima, tan sólo hacen falta unos minutos para que la persona se vuelva totalmente vulnerable y con su voluntad anulada.

Bajo los efectos de la escopolamina una persona se vuelve un ser plenamente manipulable y sumiso. El suministro de esta sustancia cuenta con la ventaja de la pérdida de memoria que produce, lo cual deja en la víctima lagunas mentales que le impiden saber lo que sucedió y menos recordar a quién fue el que la suministró. El máximo efecto se obtiene en la primera o segunda hora y luego cede poco a poco, dependiendo de la dosis que demora varios días en eliminarse, por lo que se puede detectar. Su efecto promedio es de 2 horas y media, y se metaboliza en hígado (en ácido trópico y escopina) Sólo 10% se excreta por el riñón sin metabolizarse.

Al entrar en contacto con el cerebro, deprime al sistema nervioso central y por lo tanto sus funciones mentales básicas que son pensar, sentir, percibir e intuir, así también afecta al sistema nervioso periférico, pues produce un efecto sedante, hipnótico. La persona sigue las órdenes sin caer desmayada, sin oponer resistencia, y puede seguir las órdenes que se le den.

 

Quienes vieron salir a estas chicas con que inicio esta narración, las vieron salir por su propia voluntad, sin oponer resistencia.

(FIN DE LA PRIMERA PARTE)

 

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