Causas de la Conducta Delictiva de la Mujer.

Causas de la Conducta Delictiva de la Mujer.

Autor: Mafalda Rodríguez Santelmo

País: México

INTRODUCCIÓN.

El bajo nivel de delincuencia femenina en relación con el de los hombres es universalmente reconocido por todos los criminólogos. Éstos concluyen que las mujeres son siempre y en todo lugar menos propensas que los hombres a cometer actos delictivos. Entre los problemas que afectan a la sociedad se encuentra la delincuencia, sea masculina o femenina. Ésta última ha aumentado progresivamente en los últimos veinte años, representando ya en la actualidad un conflicto entre los valores que “poseían” las mujeres, entre intereses sociales, niveles culturales, en el aspecto político, económico, en sistemas penitenciarios, entre los investigadores de diversas áreas. Todos estos investigadores tratando de buscar soluciones a dicho problema. Por ello se planteó la importancia de un estudio multidisciplinar para entender la conducta delictiva femenina y, de igual forma, describir las teorías que estudian esa delincuencia, ya sean sociales, jurídicas, criminológicas y psicológicas, entre otras, que ayudan a identificar los diversos puntos de vista. 

 

MARCO TEÓRICO.

  Efectivamente, el fenómeno de la criminalidad, como cualquier otro fenómeno social, viene indudablemente matizado por las especiales condiciones que concurren en una determinada sociedad, entre las cuales cobra gran importancia la regulación jurídico-penal aplicable a dicha sociedad. Esto porque, en definitiva, son las leyes penales las que en una sociedad definen qué conductas son delictivas y cuáles no; y estas normas penales no son idénticas en todos los ordenamientos jurídicos. 

Pese a que las teorías tradicionales del delito no se han planteado específicamente el problema de la explicación diferencial por género, de ellas podemos extraer algunas conclusiones explicativas de los más bajos registros en las conductas delictivas femeninas. 

 

¿POR QUÉ SON LAS DELINCUENTES FEMENINAS MENOS PROPENSAS A PARTICIPAR O LIDERAR GRUPOS CRIMINALES? 

Las mujeres son más proclives que los hombres a delinquir solas o a ser parte de pequeños o relativamente no permanentes grupos delictivos. Cuando las mujeres delincuentes son involucradas con otros especialmente en robos más lucrativos o delitos de mayor gravedad, ellas típicamente actúan como cómplices de hombres quienes organizan, conducen y lideran la ejecución del delito.

 

TEORÍAS 

La teoría de la anomia, es un concepto procedente de las ciencias sociales que se refiere a la inexistencia de normas en la sociedad, o bien a un desorden social que impide que algunos individuos consigan las metas socialmente impuestas, esta teoría menciona que las mujeres están menos sujetas que los hombres al énfasis cultural, lo cual se menciona que estos prevalecen y se hacen más fuertes en las esferas públicas en donde se desenvuelven los hombres y no en los ámbitos domésticos y del hogar en los que mayormente se encuentran las mujeres menos expuestas a la influencia de comportamientos desviados y son menos propensas a involucrarse con grupos de delincuentes, puesto que tienen mayores restricciones para conectarse o acceder al mundo delictivo. Los roles tradicionales reducen más las probabilidades de las mujeres al momento de querer entrar en contacto con subculturas desviadas. La teoría de la asociación diferencial indica que los criminales aprenden a serlo, debido a técnicas trasmitidas culturalmente. En forma principal por el poder que implica el crimen en grupos determinados, donde la actividad criminal se consolida y se refuerza como un valor, menciona que el aprendizaje del delito incluye técnicas de comisión del delito y la motivación, la justificación y las actitudes. Menciona que una persona se convierte en delincuente porque en su medio hay un exceso de favorables a infringir la ley. Nos orienta a comprender por qué las mujeres están menos expuestas a la influencia de comportamientos desviados y son menos propensas a involucrarse con grupos de delincuentes, puesto que tienen mayores restricciones para conectarse o acceder al mundo delictivo. Los roles tradicionales reducen más las probabilidades de las mujeres al momento de querer entrar en contacto con subculturas desviadas.

Las diversas opiniones de estudiosos de la conducta delictiva femenina, se dividen en exógenas y endógenas. Algunos autores afirman que son causas internas de la mujer, las que conllevan a cometer delitos, tales precursores de la Criminología, haciendo mención a  Lombroso, Ferri y Garófalo, analizan los motivos psicosociales.

 

Por otro lado Durkeim, Freud, Marchiori y Quiroz Cuarón,

se encuentran las corrientes modernas, donde lo social prevalece como principal motor que provoca conductas delictivas en la mujer; entre sus estudiosos se encuentran, Rodríguez Manzanera. 

Las Teorías sobre los cambios de tipo y dimensión de la criminalidad femenina sostienen que la criminalidad femenina ha cambiado y se han generado nuevos tipos de delito y aumentado los frecuentemente cometidos. 

Las Teorías de la Imitación del hombre refieren que la mujer imita cada vez más al hombre en su forma de delinquir; la mujer adopta actitudes, técnicas y modus operandi que tradicionalmente sólo empleaba el varón, consiste en la reproducción cuasi fotográfica de una imagen cerebral que admite dos modalidades, la lógica y la extra lógica.

En cuanto a la teoría de la Emancipación Femenina, en México se sostiene que la criminalidad femenina va a incrementarse a medida que la mujer logre una mayor libertad, demandará más derechos a medida que se le dé más.  

En la Teoría del Desarrollo se pretende identificar las condiciones económicas necesarias, la cual busca de igual manera dar explicación de los cambios cuantitativos y cualitativos de la criminalidad, la que está íntimamente ligada a la Teoría del cambio de oportunidades. Las causas socioculturales se refieren a los diversos círculos de influencia social en la vida de las personas. La anormalidad puede ser causada por eventos en cualquiera de estos contextos o en todos ellos. A través de la presente investigación se observó que las causas que motivan a la mujer a cometer delito (acción típica, antijurídica, imputable, culpable, sometida a una sanción penal y a veces a condiciones objetivas de punibilidad. Supone una infracción del derecho penal. Es decir, una acción u omisión tipificada y penada por la ley)​ son variadas, fruto de una combinación entre las causas nternas y las externas; tal y como los iniciadores del estudio de la conducta delictiva afirmaron en su momento.

MARCO MEXICANO.

Entre lo publicado respecto de las conductas antisociales y delictivas más comunes en la mujer, se indica un máximo en aquellas cuyas edades oscilan entre los veinte y veinticuatro años, siendo el robo, las lesiones y la prostitución los problemas significativos; en este aspecto, las estadísticas nacionales muestran que el estado de Jalisco, para el año 2018, está ubicado en el sexto lugar nacional con 4.8% en la distribución porcentual de presuntas delincuentes por entidad federativa; en el caso de las sentenciadas, el mismo Estado ocupa el séptimo lugar con 4.7%. En cuanto al homicidio, es menor el porcentaje de mujeres que lo cometen y, generalmente, lo hacen de forma pasional. Esta conducta implica en la mujer una desintegración de la personalidad, ya que solamente en un gran estrés psicológico puede una persona llegar a matar a otra.

La investigación sobre las causas de la conducta delictiva femenina se efectuó porque se detectó un aumento progresivo de la conducta delictiva y antisocial de la mujer, además de la incursión delictiva femenina en delitos en los cuales antes no participaba. Por otra perspectiva se identificó que la mujer ha cambiado su rol, de colaboradora a líder. Otro de los motivos que impulsan este trabajo es el de exponer, mediante un estudio de campo y bibliografía en forma metodológica la realidad social del problema de la delincuencia femenina, a través de los resultados de investigación, y apoyar el avance de la mejora en políticas públicas sobre criminalidad y la prevención.

También se identificaron las diversas visualizaciones o formas de ver a la mujer delincuente y cómo esto llega a afectar su reinserción a la sociedad, la continuidad en el mismo delito y/o agregar otros, el papel que juega la fémina antes, durante y después de su ilícito, en la familia y en la sociedad en general. De esta manera, la afectación de cómo se percibe a sí misma la delincuente, de cómo la perciben los demás (familia, amigos) y la sociedad en general, se convirtió en otro de los motivos para  indagar la problemática de la mujer delincuente desde dentro de sí misma, ya que el cómo nos vemos y nos ven da la pauta para seguir los códigos de conducta, sean propios o externos, o bien en forma mixta, pero en su gran mayoría son propios; Igualmente se descubrió que en las mujeres se dejan de lado los factores poli causales que propician la comisión de delitos, aislándolos unos de otros, incluyendo la violencia que se encuentra presente en su vida, la que aunada a otros factores como el desarrollo de crisis afectivas explosivas y las consiguientes reacciones violentas y destructivas,  van creando un proceso desencadenante delictivo, en ocasiones de mayor atrocidad que las generadas por los hombres, tales como los homicidios, un claro ejemplo es el caso de una mujer que se suicidó después de envenenar a sus tres hijos, en Naucalpan, Estado de México los más comunes entre ellas, el robo. Y de este modo, se pensó que a partir de estudios de casos en delincuentes femeninas, se reflexione respecto a los conflictos sociales que vive, y al mismo tiempo, los que le provocan una conducta delictiva.

La personalidad criminal, sus enfermedades mentales y relación con la criminalidad, la genética criminal

Por su personalidad las delincuentes son personas comunes y corrientes que quieren llevar una vida normal, pero saben que están marcadas y etiquetadas por la sociedad y se plantean cuestionamientos sobre su futuro, mostrándose sumamente negativas. Lo anterior da la pauta para pensar que ese pesimismo las conduce a cometer más ilícitos, hasta que se convierte para ellas en una forma de vida; así, la personalidad es determinante en una conducta delictiva, ya que proporciona indicios para saber que dicha mujer tiene predisposición para delinquir. Cualquier hecho delictuoso, como todo comportamiento humano, es el resultado de una serie de operaciones psíquicas que se exteriorizan mediante movimientos corporales, con lo que es necesario admitir la presencia de un componente psíquico en cualquier conducta antisocial, los hombres tienen más probabilidades de desarrollar el trastorno de esquizofrenia entre los 18 y los 25 años de edad, mientras que en las mujeres puede aparecer entre los 25 y 35 años. En aproximadamente 3-10% de las mujeres que manifiestan el trastorno, la aparición ocurre después de los 40. Las mujeres tienen más probabilidades de sufrir delirios paranoides, alucinaciones y síntomas afectivos intensos. El pronóstico es mejor en el caso de las mujeres que en el de los hombres.

Al determinar el perfil femenino general de una conducta delictiva por robo u homicidio se establecen los parámetros a seguir para conocer el tipo de personalidad homicida o de robo. Posterior a ello, al tener conocimiento de la historia de vida y desarrollo del proceso criminal de la delincuente, se analiza en profundidad este tipo de conducta en forma individual; por ejemplo, si el delito se cometió con violencia o sin ella, en forma individual o colectiva, el lugar donde se realizó el delito, la hora y el día, el tipo de instrumento utilizado, si fue planeado o no, el estado físico o emocional al momento de cometer el delito, actitud hacia su delito, si tiene antecedentes delictivos o no, si es contaminante o contaminable, nocividad delincuencial, adaptabilidad social, manejo de normas y valores, escolaridad, ocupación, nivel económico y cultural, edad, hábitos y costumbres, preferencia sexual, interacción  familiar, entre otras. Lo anterior, para determinar, conociendo el pasado y presente de la delincuente, en lo posible, la manera en que podría conducirse, mediante el conocimiento de las causas que la llevaron a delinquir y que se consiguiera, dentro de lo permitido, prevenir y actuar sobre todas las condiciones de riesgo delictivo femenino.

 

CONCLUSIONES 

Las mujeres que más tienden a delinquir son aquellas que tienen entre 25 y 38 años y sus delitos son cada vez más mixtos; participan más activamente en otros delitos en donde antes eran subordinadas y ahora son líderes, como en los secuestros, homicidios, robos y toda la gama de delitos contra la salud. Y entre los delitos más frecuentes cometidos por mujeres se encuentran los de robo, estafa, lesiones personales, aborto (en los Estados donde está penalizado), infanticidio, calumnia, homicidio y, aumentando su participación, secuestros. El nivel socioeconómico es determinante en la conducta delictiva, pero está en correlación con otros agentes. Así, existe una gran relación interfactorial entre lo social, clase, sexo, cultura, familia, herencia, edad, aspecto psicológico y todos los demás factores involucrados en la personalidad de la mujer delincuente. Las causas de la conducta delictiva en la mujer es multifactorial, determinada principalmente por su personalidad. El patrón de conducta causal que predomina en la mujer delincuente es el psicosociocultural. Robo y homicidio son los delitos principales y representativos en la mujer. El primero tiene una incidencia alta, por el contrario, el segundo es menor, pero más impactante por su sadismo. Los tipos de violencia psicológica, física y emocional, como lesiones físicas graves, maltrato emocional al ignorarla o rechazarla por la familia, especialmente por la madre, son factores importantes que alteran la personalidad femenina y desatan una conducta delictiva femenina.

 

REFERENCIAS 

 

DE LACUESTA AGUADO, Paz. “Perfiles criminológicos de la delincuencia femenina”, en Revista de Derecho Penal y Criminología, 2-1992.

TINEDO FERNÁNDEZ, Gladys. “Mujer, cárcel y derechos humanos”, en Capítulo Criminológico, vol. 23, núm. 2, 1995, pp. 335-358.

MOGHADAM, Valentine. “La mujer en la sociedad”, en Revista Internacional de Ciencias Sociales, núm. 139, 1994, pp. 115-137.

LENGERMANN, P. y J. NIEBRUGGE. “Teoría feminista contemporánea”, en RITZER,George(ed.). Teoría sociológica contemporánea. McGrawHill, Madrid, 1993.

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*Mafalda Rodríguez Santelmo

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