Parte 1. Kinésica forense ¿Superior al polígrafo para detectar la mentira?

Parte 1. Kinésica forense ¿Superior al polígrafo para detectar la mentira?

LA MENTIRA

Hemos construido un mundo sostenido por grandes mentiras. Mentimos, según algunos investigadores, a razón de una mentira cada tres minutos. Muy probablemente, si quitáramos la mentira del mundo social, el mundo humano se vendría abajo. Hemos mentido toda la Historia, pues la historia la han contado los vencedores y fueron los vencidos quienes realmente conocieron la verdad de la historia que llevó a unos a la derrota y a la muerte y a otros a apoderarse de bienes y vidas.

Mentimos por necesidad y por gusto. En la relaciones entre individuos la mentira es patente y necesaria pues de otra forma sería muy difícil la convivencia entre los seres humanos tal y como hemos diseñado a la sociedad moderna. Piénsese en la familia, por ejemplo, que nació de un romance entre dos sujetos que estaban intoxicados por testosterona y estrógeno y su enorme influencia en el comportamiento y conducta de atracción sexual, así como en su neurotrasmisión que afectó sus cuatro grandes funciones mentales: pensar-sentir-percibir-intuir. Se prometieron mentiras, se dijeron mentiras, creyeron en mentiras generacionales como la de que el estado ideal del hombre y la mujer es el matrimonio o que para alcanzar la felicidad es necesario tener una familia aunado a una enorme mentira más: que el amor produce gran felicidad. Cuando acabó la intoxicación de la testosterona y el estrógeno, ambos contrayentes despertaron de su alucinante experiencia y para ese momento se descubrieron con cargas laborales, para sostener matrimonio y familia, que permiten vivir y convivir poco; con hijos demandantes como todo ser viviente que inicia su vida significa; con variadas responsabilidades a cubrir, que se ponen en listas de espera y que hacen que esos dos intoxicados, perdón, enamorados, se den cuenta que no es todo lo que esperaban, lo que les prometieron, lo que pensaron que era felicidad. Para este momento descubren que requerían de vocación más que de atracción, ya un poco tarde. Hay un 2% de personas que realmente se aman y no se mienten y encuentran felicidad en esta enorme empresa del matrimonio, el otro 98% restante MIENTE.

Todo el constructo social que vivimos se erige tras enormes mentiras: la política, el dinero, la propiedad privada, las ideologías e ismos, las creencias y sus religiones, el estado de derecho, los estados igualitarios. Es tal esta enorme orientación a la mentira que mentir es algo rutinario, necesario, socialmente aceptado y valioso. Así, mentir es algo natural en este planteamiento de la existencia humana que hemos erigido y nos rige. Vivimos en el universo de mentiras humanas.
Pero la ciencia busca la verdad, la verdad científica que es demostrable, comprobable, reproducible, controlable y el hombre ha ideado diversos sistemas para saber si una persona miente o dice verdad, desde la tortura y el suero de la verdad, hasta el polígrafo y las nuevas pruebas psicológicas, psicométricas y la kinésica, incluso hasta la Neurología pues recientemente se ha descubierto que los cerebros de las personas que mienten patológicamente, traicionan, engañan, hacen trampa y manipulan a los demás, tienen de un 22 a un 26 por ciento más de materia blanca que otros cerebros; lo cual ha podido ser observado a través de imágenes por resonancia magnética o MRI.

EL POLÍGRAFO

El polígrafo tiene una historia un tanto larga pues en 1915 el Dr. William Marston pensó descubrir en la presión sanguínea sistólica discontinua los signos de la mentira. La presión arterial es la presión que la sangre ejerce contra la pared de las arterias. Dicha presión es imprescindible para que la sangre circule por todo el sistema circulatorio hasta llegar a los vasos sanguíneos y haga su aporte de oxígeno y nutrientes a todo los órganos del cuerpo. Dicha presión se ejerce desde el corazón, el músculo que se contrae y expande desde nuestra vida intrauterina hasta el fin de nuestros días, en un movimiento que se conoce como sístole-diástole. La sístole se produce a cada latido del corazón y provoca un aumento de presión en el interior de los ventrículos. De esta forma se impulsa la sangre hacia la arteria aorta y los vasos pulmonares. Dicha presión alcanza su valor máximo cuando el corazón se contrae, es decir, cuando está en fase de sístole.

El Dr. Marston utilizó un esfigmomanómetro que utilizó para tomar mediciones intermitentes de la presión sanguínea sistólica, la de la mayor presión, mientras cuestionaba a un sujeto. Hacía anotaciones de las inconsistencias en dicha presión al momento en que el sujeto respondía a los cuestionamientos y determinaba si éste mentía, pues suponía que la intermitencia discontinua de la presión sistólica era signo de que el individuo mentía. El Dr. Marston participó en un sonado caso de homicidio en Washington DC en 1923, donde hizo uso de esta prueba la que presentó como evidencia en el caso Frye1.
Este fue el precedente, que no volvió a sonar en la historia de este aparato, para que en 1921 John Augustus Larson lanzara su invento desde la Universidad de California mientras trabajaba en el Departamento de Policía de Berkeley con el cual medía los cambios relativos a la presión sanguínea y los patrones de pulso, así como la frecuencia en la respiración, con el que pretendió demostrar que el detector de mentiras o polígrafo era un invento confiable. Así, el detector de mentiras de Larson fue un Cardiógrafo-Neumógrafo propiamente dicho.

1Sobre la biografía y datos del Dr.William Marston
Crimentropia
SOBRE EL PRIMER DETECTOR DE MENTIRAS DEL DR. WILLIAM MARSTON.

Vino el año de 1929 en que Leonard Keeler, psicólogo y criminólogo de la Universidad de Stanford, perfeccionó el cardiógrafo-neumógrafo aditándolo con un mejor equipo neumático para registrar las frecuencias cardiacas y respiratorias y agregando un sistema de impresión de tinta, que denominó kimiógrafo, para imprimir el registro de dichas actividades en una gráfica sobre papel. Y fue más allá aún pues instaló un galvanómetro en 1936 para medir la trasmisión de la electricidad sobre la humedad que producen las manos cuando aumenta el estado de estrés en un sujeto que es interrogado; e hizo al polígrafo un aparato portátil. Este aparato comenzó a llamar la atención por su capacidad para detectar mentiras o determinar si un sujeto de análisis se conducía con verdad. En el año 1938 la Associated Research, Inc., de Chicago, construye el primer polígrafo comercial que denominó Instrumento Poligráfico Keeler y los construyó y vendió hasta la década de los 70’s.

Llega el turno de John Reid quien en 1940 es nombrado Jefe de Examinadores poligráficos del Departamento de Policía de Chicago; revisó la metodología de Keeler y enunció sus defectos y debilidades al mostrar que tenía una tasa de error inaceptable para ser considerado un instrumento científico y, por tanto, confiable. Agregó a lo evolucionado, hasta su participación, el aspecto de observación fisiológica y psicológica con el objetivo de perfeccionar el instrumento detector de mentiras. Así desarrolló su propia técnica que es conocida como Técnica Reid de detección de mentiras. Y fue más allá que sus predecesores: a la silla en que sentaba al sujeto de análisis la montó sobre un riel y sobre un riel a los
descansabrazos sobre los que se apoyaban los brazos del examinado, de tal manera que podía detectar la frecuencia cardiaca, la frecuencia respiratoria y la conductancia de la electricidad en la piel, así como cualquier movimiento que el sujeto tuviera ante el interrogatorio; casi un potro de tormento modernizado. Cualquier movimiento sospechoso podía ser motivo de indicio.
Varias compañías se especializaron en construir estos aparatos que aún son utilizados como el “moderno detector de mentiras” y hay por ahí varios novo-tipos que incluyen hasta detectores del movimiento ocular. Entre esas compañías se pueden citar a STOELTING (1967), LAFAYETTE INSTRUMENT INC. (1970), POLYSCRIBE STOELTING (1974), STOELTING POLIGRAPH (1991) hasta llegar a 2016 donde compañías como “Limestone Technologies, Charting the future…” ofrecen un polígrafo con características como las siguientes:

  • Banda neumo-torácica: para evaluar la respiración pulmonar del entrevistado.
  • Banda neumo-abdominal: para evaluar la respiración abdominal del entrevistado.
  • Pletismógrafo: unidad que permite evaluar el volumen de la sangre del entrevistado.
  • Banda de cardio: indica la presión sanguínea del entrevistado.
  • GRS: para evaluar la respuesta galvánica (sudoración) de la piel.
  • Temperatura.
  • Sensor de movimiento.
  • Huellero digital.

Pero el polígrafo ha sido burlado con cierta frecuencia y hay detractores científicos que cuestionan su uso y piden su desecho pues tiene márgenes de error importantes. El uso del polígrafo supone que mentir implica un esfuerzo que es medible fisiológicamente, con cambios en la frecuencia cardíaca, respiratoria y en la conductancia de la electricidad en la piel y, bajo la técnica de John Reid y otros experimentadores, se cree haber alcanzado un nivel confiable en su uso; pero la ciencia no es creencia y el polígrafo está siendo impugnado en diversas partes del mundo como un aparato que viola derechos humanos, principalmente porque tiene un margen de error bastante amplio. Si sentamos a un psicópata frente al polígrafo y el sujeto miente, es probable que el polígrafo detecte que está diciendo verdad, aunque el analizado esté mintiendo, debido a que el psicópata tiene un lado ciego que es precisamente el emocional, sobre el que Reid y antecesores y las compañías que fabrican el polígrafo, sustentaron su aparato: medir la respuesta fisiológica de las emociones. Si examinamos a un hipertenso (pobre si lo hubiese examinado el Dr. William Marston) muy probablemente, si dice verdad, es posible que el polígrafo detecte que está diciendo mentira, igual pasaría con un hipotenso. Y si siento frente al polígrafo a un sujeto de temperamento nervioso, es bastante probable que, aunque diga verdad o diga mentira, el polígrafo registre que dice mentira.
El polígrafo depende en gran medida del médico o el psicólogo, o ambos, que lo usen, su capacidad para interrogar y para observar cuándo ejercer más o menos presión psicológica en el interrogatorio, por lo que el aparato, a final de cuentas, es un adminículo del interrogatorio y de las técnicas en entrevista e interrogatorio.

El polígrafo en México se usa a nivel público y privado, hay poligrafistas en ambos niveles; a nivel público en áreas de seguridad pública y seguridad nacional y se aplica para seleccionar personal en cuerpos policíacos y castrenses, y las quejas que esto ha producido son bastante relevantes, pero silenciadas a fuerza de poder político. A nivel privado es usado para cuestionar la probidad de alguna persona en puestos directivos, en selección de personal, en promoción de puestos, hasta en temas de infidelidad o robo.
No hay evidencia científica que sustente su uso, sin embargo, se sigue usando y ha producido falsos negativos y falsos positivos o, de otra manera, ha determinado que un mentiroso dice verdad o que un sujeto veraz resulte mentiroso.

Continuará la siguiente semana…

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